Los regalos de empresa funcionan

Los regalos corporativos se enamoran, eso es seguro. Pero si lo hacen, no es magia. Todos entendemos, de una forma u otra, que algo gratuito tiene un impacto positivo en el receptor. Hasta ahora, todo bien. La duda surge hasta el punto de preguntarse si este regalo promocional realmente lleva al usuario a realizar la compra de los productos o servicios que ofrece la marca. La respuesta es sí, y no es una cuestión de magia. En el post de hoy discutiremos la explicación detrás del éxito de las campañas de regalos corporativos como los de  https://alserregalos.com/. Un poco de marketing, mucha psicología y más detalles que sin duda te sorprenderán. Siga leyendo y compruébelo usted mismo.

Así que no estamos hablando de magia, estamos hablando de psicología. Fue Robert Cialdini, en su libro Influencia: Ciencia y Práctica, quien especificó la Ley de Reciprocidad como uno de los seis principios de influencia. Y lo hizo en términos de una definición que requiere algo así como una respuesta condicional, en la que una persona se ve obligada a devolver la gratitud de un regalo, aunque no lo quiera. En estos términos, la Ley de Reciprocidad se explica contextualizada en un marco educativo basado en principios como el popular de “nacer bien para ser agradecido”.

Según este principio, hemos sido educados para que, como seres humanos, nos sintamos en deuda cuando alguien nos hace un regalo o un favor. Es un mecanismo que ha sido brillantemente usado por el colectivo Hare Krishna para pedir donaciones. En lugar de hacer la petición directa, apelan a este sentimiento de gratitud de la gente, dándoles una flor. Con la flor en la mano, se hace más difícil decir que no. Las donaciones y colectas de esta comunidad se han disparado gracias a este mecanismo psicológico. Algo parecido ocurre cuando vamos a un supermercado o a una heladería y, como promoción, nos dan una muestra de un producto. Tanto por el sabor como por el hecho del presente, es más probable que los consumidores lo compren por el mismo hecho de gratitud correspondiente, o Ley de Reciprocidad.

De la misma manera, ya sea que hablemos del ambiente de negocios, en un supermercado o en nuestra vida diaria, cuando alguien nos hace un favor, estamos condicionados por el principio de reciprocidad y nos sentimos en deuda. Es también una de las formas utilizadas por las operadoras telefónicas, que generan vínculos emocionales con los programas de fidelización y realizan grandes descuentos en productos que, en un primer momento, los usuarios no necesitan o pretenden comprar. Pero el descuento está ahí y el mecanismo de gratitud está ahí. Y la compra está hecha.

Cuanto más exclusivos sean los regalos promocionales, más intensos serán los efectos de la ley sobre la reciprocidad. El hecho de que los usuarios reciban artículos publicitarios de alta gama o muy específicos, por ejemplo, en un stand ferial o como regalo de Navidad, generará en ellos la necesidad de devolver esa amabilidad y gratitud. Y probablemente usted comprará los productos de la marca o seguirá confiando en sus servicios. En otras palabras, el objetivo de la empresa se ha hecho realidad.

Con poca magia, mucha psicología y una buena dosis de marketing, los regalos promocionales siguen triunfando. Contáctenos para obtener los artículos promocionales que mejor se adapten a su audiencia – ¡tenemos lo que usted necesita!

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